Prueba Abarth 124 Spider, un auténtico coche racing

124 Abarth Spider en Circuito de Cartagena

En este apartado no voy a probar los coches como un periodista de motor profesional, que analiza en profundidad los coches que prueban, quiero intentar transmitiros las sensaciones al conducirlos, de forma más apasionada si se puede, eso si, depende del coche, no es lo mismo un Kia Ceed que un BMW 630GT, ¿me entendéis verdad?

He probado muchos coches, algunos desde el asiento del copiloto, pero en esta nueva sección intentare que sepáis mi opinión sobre los candidatos.

El coche de hoy, el Fiat 124 Abarth Spider, ¡¡ cochazo!!! Siento que se note mi entusiasmo desde la primera línea, pero es que en el primer metro recorrido con este coche, ya me hizo sentir que estaba al volante de un coche diferente.

El rugido del motor nada más arrancarlo, la brusquedad del cambio, sentir la fuerza y el empuje nada más salir, fue un cumulo de sensaciones que me traían a mi mente sentir que estaba de nuevo montado en un coche de rallyes.

Sus 170 cv de potencia se notan simplemente acariciando el acelerador, pisarle a fondo es toda una explosión de adrenalina, tenía en las manos un coche potente a la vez que noble, bien fabricado, con un tacto espectacular por sus acabados, un volante duro y un puesto de conducción que invitaba a disfrutar pilotando el coche. El consumo fue muy comedido para un coche de estas prestaciones, algo que se agradece cuando vas en modo paseo.

El lugar indicado para la sesión, el circuito de Cartagena, que mejor sitio para experimentar toda la potencia de este Abarth. El paso por curva, el potente sonido de los escapes Record Monza, la imponente fuerza en la salida, hacen de este coche un auténtico coche de carreras disfrazado para pasear los domingos.

El diseño es total, un morro afilado, gran capo que esconde un motor 1.4 turbo alimentado de 4 cilindros. El interior, aunque austero, tiene todas las comodidades necesarias para la conducción, os aseguro que no sirve para guardar cachibaches. Es un biplaza que nos permite centrarnos en la conducción solos o en compañía. Cómodo y lo suficiente insonorizado como para disfrutarlo en cualquier circunstancia. Un techo que se abre manualmente de forma rápida y cómoda. El aspecto interior no puede ser más racing, cambio manual y relojes deportivos con acabados en aluminio.

El modelo que tuve ocasión de probar, blanco con capó negro mate, era un gira cuellos en toda regla, un color más que acertado para un coche de estas características. El maletero algo justo, detalle que no nos importó por que como ya mencioné, es el coche que utilizaría un domingo para disfrutar de la carretera.

En resumen, Abarth ha logrado un coche que transmite unas sensaciones muy deportivas. Un coche con lo último en tecnología y seguridad de la marca del escorpión, a lo que se une un precioso diseño italiano

A. Jiménez

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